Giro una vez, y me duele el corazón, giro otra vez, y me duele el recuerdo, giro otra vez y me duelen las palabras que no dije, giro otra vez y ahí están, atadas a mi cama, queriendo decir ¡hey! Nunca nos fuimos.
Las incontables veces que giré anoche, las incontables veces que me senté en mi lecho a mirar la nada, las incontables veces que me sentí nauseabunda, las incontables palabras y hechos que atribuía a mi fracaso.
¿Qué debo contar ovejas? ¿Qué sólo debo cerrar mis ojos y olvidar todo? 
¿Qué es dormir? Cuando las voces siguen en mi mente, naufragando, sin una solución, como quisiera poder ayudarles. 
¿Quizás si leo un poco? Na', vuelven a aparecer, me interrumpen con sus lamentos. Basta, sólo quiero paz pero su sonido infernal en mi cabeza aún retumba. Quizás un par de pastillas ayudarán esta noche, creo que he de decirme esto cada noche.

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